No me voy a Cancún

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Normalmente y por cuestiones geográficas cada vez que el San Luis jugaba en Cancún yo estaba presente. En esta ocasión no será así.

En otras épocas me programaba y dejaba mis pendientes para otra ocasión para irme a ver a mi equipo jugar. Este 2018 no es así, tal vez me volví amargado o tal vez ahora mis prioridades cambiaron y prefiero quedarme a trabajar o simplemente quedarme el fin de semana en casa descansando. Pero reflexionando y siendo honesto es que no voy a ver al San Luis porque no me emociona hacerlo.

Entiendo todo este cambio pero me cuesta digerirlo, me parece tonto quejarme del futbol moderno sí anoche cene en Burguer King, hoy comeré en un restaurante chino, tuiteo desde mi Iphone, consumo Netflix y escucho mi música en Spotify, la vida cambia, el mundo cambia, el futbol cambia y uno cambia también.

Me parecería tonto querer vivir como lo hacía 15 o 20 años y entonces decir que solo voy a ver futbol por televisa y tv azteca porque es lo tradicional, nada de ESPN ni Fox Sports, solo voy a comprar en la tienda de la esquina aunque no tengan nada y que ahí no pueda hacer depósitos, pagar mi cable, mi luz etc.

El futbol en San Luis cambio, llego el cambio y a muchos no nos pareció como se dieron las cosas, pero lo entiendo y me cuesta aceptar que el auriazul ya no está más. El mundo ya no es lo mismo y las cosas van cambiando, creo que ya está por demás hablar de tradiciones e identidad en el futbol, el  futbol hoy es solo un negocio, un negocio que tu y yo consumimos, un monstruo que alimentamos cuando te pones a ver la Champions, cuando te pones a discutir como idiota que si Cristiano es mejor que Messi. Este es el futbol de hoy, poco a poco el futbol tradicional murió y no nos dimos cuenta. Es por eso que esta vez no voy a ver a San Luis a Cancún, simplemente el futbol cambio, yo cambie y con los colores auriazules muertos parte de mi pasión también murió.

Lo comente en una columna anterior, lo único que nos quedaba de nuestra golpeada “identidad” eran los colores, pero en estos tiempos unos colores no hacen un equipo, son parte importantísima pero no lo son todo.  Y más en este caso donde en San Luis ninguna franquicia pudo mantenerse por un tiempo considerable sin mantener ya no si quiera el mismo escudo, ni el mismo nombre ni mucho menos el mismo mote.

No voy a despotricar contra esta nueva versión del San Luis, el proyecto es bueno, es bueno para la cuidad y deseo de todo corazón que les vaya bien, gritare sus goles, celebrare sus triunfos, me dolerán sus derrotas pero será de forma diferente. Me llevo en el corazón los buenos recuerdos del San Luis auriazul en todas sus versiones, así como como llevo las del Atlético Potosino. Solo espero que de alguna manera podamos hacer entender a los verdaderos altos directivos el amo que sentimos por los colores y estos puedan regresar o integrarse a lo que ya está, a fin de cuentas su lema es “Juntos Para Crecer”.

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